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¿Es legítima la literatura hecha con inteligencia artificial?

¿Es legítima la literatura hecha con inteligencia artificial?

Dos periodistas de EL PAÍS, de España, Javier Sampedro y Javier Rodríguez Marcos, debatieron en la edición del 30 de septiembre de 2026 si es legítima la literatura hecha con inteligencia artificial generativa, un asunto que divide al sector.

Mientras muchos autores la consideran una traición a la creatividad humana, otros, como la premio Nobel Olga Tokarczuk, admiten usarla. El debate se reabre tras nuevas denuncias de uso de IA en la escritura, la última en Francia.

Sampedro, científico y periodista, admite que la IA actual no sabe hacer buena literatura y que delegarle la tarea artística conduce al fracaso. Considera un engaño a editores y lectores ocultar su uso, como ocurrió con Mia Ballard, detectada con la herramienta Pangram: firmó como propia una novela que lo era solo en un 30 %. Para él, sin embargo, la cuestión de fondo es futura: no ve obstáculos de principio para que una máquina escriba una buena novela. Recuerda que AlphaGo ideó estrategias desconocidas para los humanos y que los creadores de AlphaFold recibieron el Nobel. Sostiene que la creatividad no es magia, sino la búsqueda inconsciente de vínculos entre conceptos dispares, un proceso que también puede darse en una máquina. Concluye que una novela escrita por un robot será legítima, siempre que la firme él.

Rodríguez Marcos, periodista y escritor, parte de que el público no siempre sabe reconocer la calidad, o no le importa tanto. Lo ilustra con el experimento del Washington Post en 2007, cuando el violinista Joshua Bell tocó con un Stradivarius en el metro de Washington y solo siete de más de mil transeúntes se detuvieron. También cita el caso de Marguerite Duras, cuyo libro, reenviado bajo seudónimo, fue rechazado por tres editoriales, entre ellas Gallimard, que reeditaba esa misma obra. Menciona que el Goncourt ha excluido este año a Thélyson Orélien por sospechas de uso de IA.

Admite que toda escritura se nutre de memoria, pero la IA emplea una que no es estrictamente suya, lo que plantea el dilema ético de los créditos y los derechos de autor. Más incómoda considera la cuestión estética: que la IA escriba mejor que los humanos, algo que, a su juicio, llegará si no lo ha hecho ya. Aun así, opina que no hacen falta más novelas y que sería un desperdicio dedicar la IA a redactarlas.

Augura que los escritores deberán escribir mejor que ChatGPT y afrontar lectores a quienes quizá solo importe el qué y no el quién. Jorge Volpi, por ejemplo, resume la solapa de su nueva novela en «Escribe ficciones. Es humano».

Donaldo Donado

donaldo.donado@gmail.com

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