Criterios y errores en el uso de las mayúsculas en español
El uso correcto de las mayúsculas constituye uno de los aspectos más sensibles de la ortografía del español, no solo por su impacto visual en los textos, sino también por su función distintiva en el significado. Muchas de las dudas más habituales se relacionan con la identificación de los nombres propios y con situaciones en las que la mayúscula aparece condicionada por factores sintácticos, semánticos o convencionales.
En términos generales, conviene recordar que las mayúsculas no eximen del uso de la tilde ni de la diéresis cuando estas corresponden. Así, palabras como Ángel o Sangüesa deben mantener los signos diacríticos. La excepción la constituyen las siglas puras, que se escriben siempre sin tilde, como CIA o ONU. Asimismo, los símbolos internacionales de medida poseen una forma fija y no admiten alternancia entre mayúsculas y minúsculas.
Uno de los criterios más claros es el uso de la mayúscula tras punto o al inicio de un escrito. Sin embargo, aparecen matices relevantes cuando intervienen signos como los puntos suspensivos o los dos puntos. Tras los puntos suspensivos, solo se escribe mayúscula si lo que sigue constituye un enunciado sintácticamente independiente. En el caso de los dos puntos, lo habitual es la minúscula, salvo cuando introducen citas textuales, encabezamientos formales, epígrafes o fórmulas administrativas como EXPONE o CERTIFICA.
El núcleo más complejo del uso de las mayúsculas se encuentra en los nombres propios y en las expresiones que, por antonomasia, funcionan como tales. Se escriben con mayúscula inicial los nombres de personas, divinidades, lugares geográficos, instituciones y entidades oficiales. No obstante, los cargos, títulos y dignidades son nombres comunes y deben ir en minúscula, incluso cuando se refieren a personas concretas, salvo en casos de antonomasia claramente establecida.
Especial atención merecen los nombres geográficos, que combinan con frecuencia un término genérico y uno específico. En general, el genérico va en minúscula (río Ebro, sierra de Gredos), aunque existen numerosos casos en los que forma parte del nombre propio y, por tanto, se escribe con mayúscula (Sierra Nevada, Río de la Plata). Algo similar ocurre con calles y espacios urbanos, así como con entidades históricas y acontecimientos relevantes.
Finalmente, conviene subrayar que disciplinas científicas, días de la semana, meses y estaciones se escriben en minúscula, mientras que festividades, premios, leyes oficiales y grandes periodos históricos llevan mayúscula inicial en sus palabras significativas. El dominio de estas normas no solo mejora la corrección formal del texto, sino que refuerza su precisión y claridad comunicativa.